Cómo darle una pastilla a tu gato

Voy a escribir un texto de Antonio Burgos, presente en “gatos sin fronteras” porque es uno de los textos con los que más me he reido en los últimos tiempos. Sin duda, hay que mirarlo desde un punto de vista humorístico pero quien tenga gato y habitualmente tenga que darle una pastilla lo entenderá sin ningún tipo de duda. Y es que es cierto que para darle una pastilla a un perro basta con mezclarla con un trozo de carne o de su comida, los perros no se paran a pensar pero… ¡ay los gatos!

“Tome el gato y acúnelo con su brazo izquierdo como si estuviera sosteniendo a un bebé. Coloque los dedos índice y pulgar de su mano izquierda para aplicar una suave presión sobre las mejillas del minino, mientras sostiene la píldora con la derecha. Cuando el gato abra la boca, arroje la píldora dentro. Permítale cerrar la boca a los efectos de que el gato la trague.

Coja la píldora del suelo y saque al gato de detrás del sofá. Acune al gato en su brazo izquierdo y repita el proceso.

Traiga al gato desde el escritorio y tire la píldora baboseada a la basura. Coja una nueva pastilla de la caja, acune al gato en su brazo izquierdo, manteniendo las patas traseras firmemente sujetas con su mano izquierda. Fuerce la apertura de la mandíbula y empuje la pastilla dentro de la boca del animal con su dedo medio. Mantenga la boca del gato cerrada y cuente hasta diez.

Saque la píldora de la pecera y al gato de encima del armario. Llame a su esposa, que está en el jardín, para que le ayude. Arrodíllese en el suelo con el gato firmemente sujeto entre sus rodillas. Mantenga sus patas traseras y delanteras quietas. Ignore los gruñidos que el gato emite. Pídale a su esposa que sostenga la cabeza del gato con una mano mientras le abre la boca con una regla de madera. Eche la pastilla dentro y frote vigorosamente la garganta del gato.

Traiga al gato de la lámpara de la cocina. Coja otra píldora de la caja. Recuerde comprar una nueva regla y encargar unas cortinas nuevas. Barra cuidadosamente los trozos de figuras de porcelana y póngalos aparte para pegarlos luego. Envuelva al gato con una toalla grande y pídale a su esposa que lo mantenga estirado, sólo con la cabeza visible. Ponga la pastilla en una pajita de refresco. Abra la boca del gato con un lápiz. Ponga un extremo de la pajita en la boca del gato y otro en la suya propia. Sople.

Lea el prospecto de la caja para asegurarse de que la pastilla que se acaba de tragar no es dañina para seres humanos. Beba un vaso de agua para recuperar el sentido del gusto. Aplique apósitos en los brazos de su esposa y limpie la sangre de la alfombra con agua fría y jabón.

Traiga al gato del tejado del vecino. (…)”

Es un texto de humor muy bueno, por favor, que nadie lo tome como un manual de verdad… La realidad es algo menos exagerada pero sí es cierto que es tremendamente complicado conseguir que tu gato se trague la dichosa pastilla. Yo, personalmente, tras dos años de convivencia con mi gato, he aprendido a que una pastilla bien embadurnada de malta y colocada con bastante rapidez al principio de la garganta del minino, es suficiente para que note un sabor familiar y trague, a pesar de luchar con todas sus fuerzas contra el cuerpo extraño. Deseadme suerte, este mes toca desparasitación.

Escrito por Loanna | 18 de Mayo de 2008 con 2 comentarios.

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Comentarios

  1. chungocha - 19 de Mayo de 2008 | 8:48

    Jajajajaja

    Es un texto muy gracioso.
    Creo que el día que tenga una casa me compraré un gato, igual nunca tengo gato, claro xD

  2. Rocio - 19 de Mayo de 2008 | 15:22

    Me he reido muchísimo con este texto. Es la pura realidad!

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