Gatos del Antiguo Egipto

Los gatos han sido adorados en algunas civilizaciones, han tenido lugar fundamental en la mitología, religiones, tradiciones, costumbres. Odiados por otras, en distintas épocas de la humanidad, temidos, respetados por otras, se le han atribuido características defectos, virtudes propias del ser humano.
Los egipcios veneraban a la diosa Bastet con cuerpo de mujer y cabeza de gato, era la diosa de la fertilidad, del amor. Los momificaban para que acompañara a los faraones en su viaje al más allá. Los ciudadanos también los momificaban para enterrarlos junto a ellos, o lo enterraban en cementerios especiales para gatos. Eran venerados porque eliminaban los ratones de los graneros, cazaban pájaros para la mesa familiar, protegían la economía. Se creían que donde había gatos, había muchos hijos.
En Egipto había una ciudad de los gatos, allí se encontraron miles de gatos momificados. Aunque las leyes egipcias prohibían sacar los gatos sagrados, los marineros fenicios se los llevaban de contrabando, se vendían como cualquier tesoro del Oriente. Poco a poco había gatos egipcios por todo el Mediterráneo, se cree que los romanos fueron los que los introdujeron en toda Europa.
También por siglos han sido perseguidos de todas formas, odiados, identificados con el mal, la mala suerte por supersticiones. Se creía que eran brujas en cubierto, si se cruzaba un gato negro por delante era signo de mala suerte.
Es independiente por naturaleza, fiel a si mismo, responde a instintos básicos, gusta ser acariciado, consentido, es amable, seductor, se aleja de noche en busca de aventuras. Fiel a la casa y no a sus amos, si sus amos se van, hay muchos casos que los gatos vuelven a su casa, aunque no viva nadie.
Escrito por Rasge |
30 de Junio de 2009 |
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Gatos.

