La leona y la suricata

Hasta en los animales más depredadores se les puede apreciar el instinto maternal, y la necesidad de dar y recibir amor. Muchas veces el animal por más feroz que sea no puede permanecer solo y cuando otro ser se le acerca, él también es capaza de dar amor, de ser amigable.
En un zoológico de Sudáfrica, llegó una pequeña cachorra de leona sola, porque su madre la rechazó y la dejó de alimentar, por ello las autoridades del Zoológico se encargaron de su crianza. Esta cachorra tenía mucho amor de parte de los guardianes, pero necesitaba el amor de otro animal como ella, ya que al no tener el amor y el calor de su madre, se sentía sola. La cachorra de león fue llamada Zinzi, y pasó a pertenecer a la población del Zoológico.
Hasta allí viene una suricata que no pertenece al zoológico, ella es libre, viene a comer y fue llamada por los guardianes Bob.
Las suricatas son mamíferos pequeños de la familia de las mangostas, su principal característica es que pasan largo tiempo paradas en sus dos patas traseras cuidando su territorio. Su principal hábitat son los desiertos. Los adultos casi no llegan a pesar 1 kg., y miden 50 cm., donde 25 pertenecen a la cola.
Todos los días Bob, se acercaba a la jaula de Zinzi para comer, los guardines estaban alerta porque pensaron que Zinzi se iba a comer a Bob apenas se le acercara. Pero no fue así, poco a poco se hicieron amigas, comenzaron a comer juntas, a jugar y parece que las dos se necesitan. La amistad cada vez es mayor y se las ve a las dos casi todo el día juntas, duermen una siesta abrazadas y luego la suricata se va, con la promesa de volver al otro día.

Escrito por | 13 de Octubre de 2010 con 0 comentarios.
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