El toro apis de Egipto

El toro Apis era venerado en el Antiguo Egipto, tenía muchos nombres, Epafor lo llamaron los griegos, el más conocido es Hap, y con el nombre de Apis llegó a nuestros días.
No se lo conocía como a cualquier animal, sino se lo veía como a un Dios.
El principal lugar donde se lo veneró fue en Menfis, pero también se lo encontró en los textos de las Pirámides, en el Libro de los Muertos y en otros lugares más.
En vida se lo identificaba con Ptah, dios creador y cuando moría se lo identificaba con Osiris, dios de la resurrección.
Vivía en un recinto sagrado, este templo consistía en dos corrales sagrados, uno para realizar ejercicios.
La función del toro Apis era la de mediar entre el dios Ptah y sus fieles, comunicándose con ellos mediante el oráculo.
Cuando se le hacía una pregunta al toro, si se cambiaba de corral o no, era el augurio,  también si  se comía la ofrenda que le regalaban eran buenos augurios, si no comía la ofrenda eran malos augurios.
Se han encontrado pinturas en la base de los sarcófagos, representando al toro Apis transportando sobre sus espaldas al muerto momificado hacia el cementerio.
Los egipcios pintaban en sus sarcófagos seres que los podían ayudar y proteger en el viaje al más allá.
A Apis le veían muchos atributos, altos cuernos, un nombre hermoso, era vidente y basto.
Para poder ser toro Apis debía reunir 29 marcas especiales, que sólo los sacerdotes las conocían, muchas veces con alguna marca alcanzaba.
Según se cuenta el Apis era concebido por una ráfaga de luz celeste que había fecundado a una ternera virgen, muy joven y que jamás volvería a tener más terneros, otra versión era que un Apis generaba otro Apis.

Escrito por | 17 de Noviembre de 2010 con 0 comentarios.
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