Marco Polo y el Dogo del Tibet

No se puede hablar de la raza de perros Leonberger, sin relacionarlo con el Dogo tibetano, tampoco se sabe desde cuando pasó a ser una maravillosa mascota. Todas esas preguntas se pierden en el correr del tiempo.
Marco Polo, (15 de septiembre de 1254 – 8 de enero 1324),  contó en sus escritos sobre su viaje al Tibet, que existía un gran dogo en el Tibet, tan grande como un asno, y que se podía acariciar.
Cuando Marco Polo visitó el palacio y la corte del Gran Kan, Kubilai Kan, se deslumbró cuando vio el gran Dogo tibetano, en los jardines.
Todavía este gran perro moloso del Tibet, vive en muchas localidades de la cordillera del Himalaya. Esos grandes molosos, se cree que son los antepasados de los molosos actuales.
Posteriormente otros viajeros que visitaron el Tibet, han considerado que las características generales de ese perro moloso gigante de las montañas del Himalaya, coinciden con los rasgos del Leonberger actual.
Hay escrituras afirmando que en el 1625 ya había un perro Leonberger en Austria, perteneciente a los príncipes de Metternich, y en el 1771 hay una constancia escrita de una venta de un perro de esa raza.
El padre Huc, en su diario de viaje, de la visita al desierto de Gobi en el 1844, y  Segogne en 1937, han coincidido sobre las características del Leonberger similares al moloso del Himalaya y más precisamente del Dogo tibetano.
Después de estos testimonios, se cree que no es disparatado pensar que el Leonberger, desciende del dogo o Mastín Tibetano, y que al cruzarse con los perros autóctonos de las distintas zonas, han sumado otras características.

Escrito por | 16 de junio de 2011 con 0 comentarios.
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