Los gatos de los faraones

El amor por los gatos en Egipto se pierde en la antigüedad. Según cuenta la leyenda los egipcios prefirieron perder la ciudad de Pelusio actual Puerto Saíd, por no lastimar a los gatos que los persas habían puesto delante de sus escudos. Los persas sabían que los egipcios no iban a matar a los gatos.
Tanto veneraban a los gatos en Egipto, que adoraban a la diosa Bast o Bastet,  representada como un gato y más tarde la representaron con cuerpo de mujer y cabeza de gato, llevando un tocado, un collar en el cuello, un pendiente de oro, y un instrumento musical.
La diosa Bastet protegía las casas, proporcionaba armonía y felicidad, representaba todo lo que daba alegría. También era la  protectora de las embarazadas y de los nacimientos.
El culto a la diosa felina viene desde el Imperio Antiguo, se creía que ella era la madre del faraón, por eso lo protegía. Día a día se hizo más popular y se encontraron referencias de ella en los Textos de las Pirámides, y en el Libro de los Muertos.
Era una diosa pacífica, pero como era una felina, cuando se enojaba no se sabía lo que podía pasar, salía el animal que tenía adentro y se volvía feroz.
La mayoría de los gatos criados en los templos de Bastet, cuando morían eran momificados.
La mayoría de los gatos momificados que se han encontrado, son de la ciudad de Bubastis, (Mansión de la diosa Bastet), ahora llamada Zigazig.
Se han podido encontrar cementerios de gatos en las ciudades de Bubastis,  Saqqara, Tanis, Beni Hassan y Tebas.
Uno de los rituales que se le ofrecía a la diosa Bastet, era la “Fiesta de la embriaguez”.

Escrito por | 16 de Julio de 2011 con 0 comentarios.
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