El Shih-Tzu

El Shih-Tzu, perro león es una raza originaria de China y no del Tibet como creen muchos. Esa confusión es por el parecido con la raza Apso.
Pero su verdadera historia comienza en el 1643, con la invasión y toma del poder de la dinastía Manchú, aunque hay datos que existían desde el siglo X a.C.
Otros dicen que fueron los propios chinos los que cruzaron el Apso con un Pekinés y así obtuvieron a los Shih-Tzu, animales muy apreciados por el Dalai Lama del Tibet, que en casos excepcionales obsequiaba con algún ejemplar a los emperadores chinos.
La última emperatriz Tsu Hsi en el lujo del Palacio Imperial se dedicó a la cría de los perros Shih-Tzu, ayudada por los eunucos que los sacaban a pasear.
Era una raza de perros de corte imperial.
En China estaba prohibida la exportación de esta raza de perros y de los Pekinés, recién llegaron a Europa después de la muerte de Tsu Hsi en 1908.
Los eunucos siguieron cuidando de los Shih-Tzu, pero comenzaron las distintas cruzas, donde se obtuvieron distintos tipos de perros, que diferían en estructura y talla.
A Inglaterra recién llegaron los Shih-Tzu en el 1930 traídos por algunos diplomáticos, a Escandinavia llegó dos años más tarde.
Se ha dicho, “De ahí que con frecuencia se sitúe el Shih-Tzu a medio camino entre el Lhasa Apso y el Pekinés.
Son mansos, leales, muy compañeros, muy apegado a sus dueños, y son la bondad personificada.
Tienen el pelaje ligeramente ondulado y muy denso. El pelo que crece en el puente nasal generalmente se ata hacia arriba sobre la cabeza. Se dice que su cara se parece a un crisantemo.
Necesita cepillados casi diarios porque si el pelo se enmaraña es muy difícil y doloroso desenredarlo.

Escrito por | 7 de Noviembre de 2011 con 0 comentarios.
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